
La mariquita asiática o mariquita arlequín (Harmonía axyridis) es una especie de mariquita que, como su nombre popular indica, es originaria de Asia, y que se ha convertido en una especie invasora en Europa y América tras haberse comercializado como lucha biológica contra pulgones. En enero de 2026, como muestra la imagen, ha sido observada en el término municipal de Artés; aunque, atendiendo a los datos registrados en Exocat, existen al menos 3 citas anteriores de mariquita asiática en la comarca de Bages.
La mariquita asiática tiene las dimensiones y la forma corporal de la conocida mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata). Sin embargo, su coloración es diferente y extremadamente variable. El color de fondo de los élitros puede ser amarillo-anaranjado, amarillo-rojizo o negro, pero no el naranja intenso de la mariquita de siete puntos. Las formas con élitros de fondo claro suelen tener 19 puntos negros más o menos grandes, mientras que las formas de fondo negro tienen 4 grandes puntos rojos. El pronoto suele tener una marca negra en forma de letra W, observada de delante hacia atrás.
La mariquita asiática es una especie prolífica que, por competencia y por transmisión de enfermedades, desplaza a las especies de mariquita autóctonas. La mariquita asiática se alimenta de pulgones y de cochinillas, pero también de materias vegetales diversas, en particular de verduras y de frutos como la uva a la cual daña. El resultado es que la especie que supuestamente debería ser un control biológico contra plagas se convierte ella misma en una plaga para los cultivos.
Si se siente amenazada, la mariquita asiática secreta a través de las articulaciones del exoesqueleto una hemolinfa tóxica y alérgica que puede provocar molestias incluso a los humanos.
Gracias a la comunicación entre individuos a través de feromonas, en otoño la mariquita asiática se concentra en grupos que pasan el invierno en rincones oscuros y escondidos en el interior de viviendas, a los que tiende a regresar de un año a otro o si son ahuyentadas.
[foto Mercè Soldevila]