Ajenjo dulce, ajenjo chino

Artemisia annua

El ajenjo dulce o ajenjo chino (Artemisia annua) es una hierba de hasta un metro de altura y voluminosa a pesar de ser anual de la segunda mitad del año, que desprende un intenso olor a alcanfor.

Posee tallos largos, flexibles, estriados, verdes en los surcos y rojizos en las aristas cuando ya ha llegado el frío. Las hojas se disponen alternas. Estas hojas tienen contorno entre oval y triangular de 3-5 cm de longitud, son compuestas 2-3 veces pinnadas con el raquis alado y terminadas en segmentos planos, elípticos de 2-4 mm de longitud por 1-2 mm de ancho. El par de foliolos basales está claramente separado del resto que quedan más indefinidos. Estas hojas destacan por ser muy aromáticas. Las hojas disminuyen de tamaño de abajo a arriba. En la parte alta del tallo, a la vez que las hojas se empequeñecen, hay numerosos capítulos pequeños de unos 2 mm de diámetro, colgando de pedicelos cortos y organizados en panícula o racimo compuesto. Las flores son todas tubulares y de color amarillo, poco vistosas.

El ajenjo dulce es una planta originaria de Asia y de Europa oriental.  El ajenjo dulce era una especie desconocida en Cataluña como planta espontánea, hasta que Oriol de Bolòs y Ramon M. Masalles la citaron de la base del funicular del Tibidabo (Barcelona) en 1979 (Butlletí de la ICHN nr.46, 1981, pp 155-159). Desde entonces, el ajenjo dulce ha ampliado su territorio a Cataluña. En la comarca de Bages lo hemos observado por ahora en una sola ocasión, el 05.11.2023, cerca del río Cardener en el barrio manresano de Sant Pau.

El ajenjo dulce crece en terrenos fértiles de áreas suburbiales.

Extractos de Artemisia annua y su principio activo, la artemisina, se utilizan en la medicina tradicional china para reducir la fiebre y en farmacología para combatir la malaria. Recientemente, la Generalitat de Catalunya, siguiendo el ejemplo de otros gobiernos europeos, ha prohibido la comercialización por parte de herbolarios de Artemisia annua y de preparados que la contengan, por el riesgo de sobredosis.

[fotos Jordi Badia]