
La Agencia Catalana del Agua aprobó en 2020 la concesión de un máximo de 6,86 hm3/año de agua depurada procedente de la EDAR de Manresa para su uso en las instalaciones mineras de ICL en Súria. En la práctica, este volumen significa el total del agua de salida de la EDAR Manresa que ya no retornará al medio ambiente.
ICL-Súria es ya, con mucha diferencia, el principal consumidor particular de agua de la cuenca: 1,2 hm3/año de agua extraída del pozo de Cal Trist en el nivel freático del río Cardener y del propio río Cardener en Súria, según informa la memoria de sostenibilidad del año 2024 publicada por la empresa. Pero, muy especialmente, la minería de potasa es quien más intensamente contamina el agua al convertirla en salmuera concentrada, letal para cualquier organismo vivo, que hay que conducir hasta el mar a través de un colector.
La concesión por parte de la ACA de este caudal de agua procedente de la EDAR de Manresa se enmarca en la voluntad de la empresa minera de reducir la ingente generación de residuos salinos -1,9 millones de toneladas en el año 2024- y en un programa de restauración irrealizable que afirma que, en el transcurso de un tiempo indefinido, se vaciará de residuos la escombrera salina de Fusteret a base de una venta de sal común que se ha demostrado totalmente insuficiente y de diluirlos en agua dulce y enviarlos al mar a través del nuevo colector de salmueras en construcción.
La construcción de la rama del Cardener del nuevo colector de salmueras lleva asociada la instalación de una tubería paralela para la impulsión de agua depurada desde Els Comtals, donde se encuentra la depuradora de aguas residuales de Manresa, Sant Joan de Vilatorrada y Callús, hasta las instalaciones de ICL en Súria.
Puede ser un acierto destinar agua de menor calidad al proceso minero de separación de la potasa, a pesar del coste energético permanente del bombeo del agua depurada desde Manresa hasta Súria. También puede ser preferible diluir y enviar al mar a través del nuevo colector de salmueras los residuos salinos que la explotación minera genera en su actividad diaria, antes que verterlos en las condiciones actuales a cielo abierto en la escombrera de Fusteret que se ve crecer de un día a otro. Pero, sin duda, es un despropósito mayúsculo pretender vaciar de residuos las gigantescas escombreras del Fusteret y del Cogulló malgastando agua y más agua en una actividad que ocasiona sólo gastos, perjuicios y servidumbres.
La imagen muestra la construcción, ya avanzada en marzo del 2026, del gran depósito para la acumulación y regulación del agua depurada de la EDAR Manresa, en el polígono industrial de Els Comtals más allá de la planta de compostaje de fangos, en la parcela limitada entre la vía de Renfe y la carretera C-55.
[foto Jordi Badia]
- Ver Plataforma Montsalat, en catalán, para información detallada de los impactos ambientales de la minería de sal en la comarca de Bages.