

Las obras de remodelación integral de la calle Guimerà, en el corazón de Manresa, han comportado la tala de los liquidámbares (Liquidambar styraciflua) que daban color e identidad a esta calle, la más comercial de la ciudad. Las imágenes muestran el tramo de calle Guimerà entre Els Esquilets y El Passeig sin árboles, y uno de los tocones de liquidámbar recién cortado. También se han cortado 3 encinas que había en el chaflán entre la calle Guimerà y El Passeig, junto a la estatua del rey Pere III.
Los liquidámbares en cada acera hacían de la calle Guimerà un característico paseo. Sus tamaños variaban según la suerte en la vida de cada ejemplar; muchos eran altos y fuertes habiendo alcanzado ya un tronco de 30- 40 cm de diámetro. Ahora se ha dejado tan sólo uno de ellos para el recuerdo (foto 3ª).
En lugar de los liquidámbares, el proyecto de la calle Guimerà prevé plantar árboles de la especie Acer x freemanii -unos arces híbridos obtenidos en jardinería mediante el cruce entre las especies americanas A.rubrum y A.saccharinum– en una sola hilera en el centro de la calle, tal como se ve ya en el tramo casi acabado cercano a la Muralla de Sant Domènec. Cabe esperar que, en unos años, los nuevos Acer x freemanii luzcan como lo hacían los liquidámbares ahora ausentes. En cualquier caso, la tala de los liquidámbares es una pérdida lamentable para la calle Guimerà y para los manresanos.
[fotos Jordi Badia]
