
Las conocidas Montañas Rusas no son la única área de cárcavas de erosión o badland del término municipal de Sant Vicenç de Castellet. En el vecindario de Vallhonesta, en la vertiente de Puigsoler a la izquierda del arroyo de Rubió y poco antes de alcanzar la cantera, se encuentra el badland de Can Forns que toma el nombre de la gran casa de campo situada enfrente, al otro lado del camino.
El badland de Can Forns se extiende unos 150 metros de longitud por unos 20 metros de ancho, junto al camino en su lado montaña. La litología del terreno está constituida por las margas azules o grises, disgregables, del piso Bartoniense (Eoceno Medio), la misma que la de las Montañas Rusas. La geomorfología resultante de la erosión es también esencialmente la misma: un área denudada mostrando la roca disgregada y desnuda, moldeada en crestas y surcos profundos cavados en el terreno que, en conjunto, conforman pequeñas cuencas fluviales arborescentes. Es frecuente encontrar fósiles marinos de pequeño tamaño o troceados. Prácticamente no hay suelo ni vegetación; sólo unas pocas plantas son capaces de enraizar en este terreno tan pobre e inestable, pero entre ellas se encuentra el pino carrasco (Pinus halepensis).
[foto Florenci Vallès y Jordi Badia]