Micropliegues en el serrat del Maneló (Manresa)

Los pliegues de los estratos –anticlinales y sinclinales con todas las variaciones y combinaciones imaginables- cambian muchísimo en escala, desde aquellos pliegues que se miden en quilómetros y cuya interpretación a menudo resulta difícil en el paisaje cubierto de vegetación o demasiado artificializado hasta los micropliegues que se miden en metros o centímetros y que una mirada cercana abasta por completo. A veces, no siempre, los micropliegues reproducen a escala menor los grandes pliegues del mismo territorio.

Los largos taludes de los márgenes de carreteras y vías de tren descubren a menudo micropliegues que de otro modo quedarían escondidos. Por otra parte, la creciente imposibilidad de parar un vehículo en un arcén y la tendencia a cubrir los taludes con redes metálicas para prevenir la caída de piedras en la calzada o en la vía dificultan la observación de los micropliegues.

El talud de la autopista C-16 a su paso por el serrat del Maneló, en la parte sureste del término municipal de Manresa, descubre un área especialmente vistosa de micropliegues. Aquí, un grupo de capas estrechas alternantes de arenisca y marga que suman una potencia aproximada de un metro toman forma sinusoidal, mientras que los estratos situados arriba y abajo, aparentemente de composición y edad de sedimentación similar, se mantienen rectos.

La compresión tectónica es la causa principal de la formación de pliegues, a cualquier escala; aunque no deja de ser un misterio la interpretación del origen de los micropliegues en el serrat del Maneló empaquetados en una secuencia estratigráfica plana. Se especula sobre si un terremoto o un tsunami que hubiera zarandeado los sedimentos entonces superficiales y sin consolidar podría haber sido el origen de los micropliegues que actualmente ven la luz en el serrat del Maneló.

En cualquier caso, la contemplación de micropliegues como los que aparecen en el corte de la C-16 en el serrat del Maneló ayuda a la comprensión de la geología a escala mayor que los mapas geológicos intentan explicar.

[foto Jordi Badia]