Nostoc

Nostoc commune


Nostoc commune es la cianobacteria -o cianófito o alga cianofícea según las denominaciones anteriores- de más fácil observación. En tiempo húmedo constituye masas gelatinosas, hidratadas, informes y blandas de algunos centímetros, de color verde oliváceo o marrón, que descansan sobre rellanos de roca o claros de suelo yermo. En cambio, en tiempo seco se reduce a unas láminas negras, pequeñas y frágiles, que pasarán desapercibidas. Las fotos 1ª y 2ª muestran un Nostoc en plena hidratación, la 3ª una masa empezando ya a secarse y la 4ª una masa ya completamente seca, frágil y negra.

A Nostoc commune se le conoce el nombre popular en catalán de merda de bruixa , mierda de bruja, no sólo por el aspecto, color y consistencia, sino por su misteriosa aparición tras la lluvia, como salido de la nada.

Observado al microscopio, Nostoc está formado por cadenas no ramificadas de células, dentro de una matriz mucilaginosa. En el rosario de células, de vez en cuando se intercala una célula mayor, el heterocisto, capaz de fijar nitrógeno atmosférico, lo que enriquece el suelo.

Las cianobacterias son procariotas, es decir, organismos constituidos por células sin núcleo diferenciado, como las de las bacterias. Son unicelulares, aunque forman colonias. Las cianobacterias aparecieron en la Tierra hace unos 3.000 millones de años, por evolución a partir de bacterias fotosintéticas anaeróbicas aún más primitivas que utilizan hidrógeno o ácido sulfhídrico. Las cianobacterias consiguieron el salto de calidad trascendental. Ellas inventaron la fotosíntesis basada en el pigmento verde clorofila y en la partición de la molécula de agua en hidrógeno, utilizado como fuente de poder reductor para transformar el dióxido de carbono en materia orgánica y en oxígeno liberado como subproducto. Durante centenares de millones de años, duranta la larguísima etapa de la historia de la Tierra conocida como Proterozoico, las cianobacterias dominaron muchos ambientes y enriquecieron en oxígeno la atmosfera y las aguas. Ellas pusieron las condiciones para la explosión de la diversidad de de la vida del período Cámbrico, hace unos 570 millones de años, que señala el inicio del Fanerozoico, la etapa de la historia de nuestro planeta en la que existe registro fósil irrefutable. Desde tiempos tan remotos, las cianobacterias se han mantenido. Muchos millones de años después que la fotosíntesis fuese inventada por las cianobacterias, las plantas se apoderaron de ella y la perfeccionaron. Al observar un Nostoc, retrocedemos a los inicios de la larguísima historia evolutiva de la Tierra. Sin las cianobacterias, sin su providencial mecanismo bioquímico de fotosíntesis que transforma la energía de la luz del sol en materia orgánica, la historia de la vida en la Tierra, la historia de todas las historias, nunca hubiese acontecido.

[fotos Jordi Badia (1ª, 2ª y 3ª) y Florenci Vallès (4ª)]