Ptosima undecimmaculata

Ptosima undecimmaculata

Ptosima undecimmaculata (= P.flavoguttata) es un escarabajo de la familia Buprestidae, aquellos de cuerpo alargado, compacto y aerodinámico, y a menudo de colores llamativos.

El adulto de Ptosima undecimmaculata mide unos 12 mm de longitud. Tiene forma semicónica con el dorso redondeado y el vientre plano, la cabeza corta y ancha que queda medio escondida bajo el pronoto en forma de casco, y los élitros triangulares con el extremo agudo. P.undecimmaculata es negro con vistosas manchas irregulares, variables, de naranja: 3 en línea a los lados de cada élitro, 2 en el pronoto, a veces ausentes, y 1 mancha impar en la cabeza, centrada entre los ojos; en total 9, no 11 como dice su denominación científica. Las 2 manchas que faltan en el cómputo para llegar a 11 pueden ser 2 manchas mucho menores y normalmente ausentes en el extremo de los élitros, o bien las primeras manchas de los élitros desdobladas en 2 manchas contiguas. Estas manchas naranja no son simétricas entre ambos lados del cuerpo. Todo el cuerpo posee una pubescencia blanca, corta y fina. Hay también un grabado de puntitos finos dispuestos al azar sobre el pronoto y formando líneas longitudinales paralelas sobre los élitros. Los ojos son negros y poco sobresalientes. En la articulación del pronoto se observa un rayado como un peine. Las patas y antenas son cortas y negras.

Los adultos de P.undecimmaculata son buenos voladores. Se ven en primavera en los huertos con frutales del género Prunus, principalmente donde hay ciruelos (Prunus domestica), comiéndose sus hojas.

Las larvas viven durante 2 o 3 años en el interior de los troncos de los Prunus abriendo galerías sinuosas en la madera. Estas larvas son blandas, blancas, y con el cuerpo segmentado de hasta 3 cm de longitud, más ancho en la parte delantera que en la trasera. Tras pasar por el estadio de pupa, emerge el adulto que deja en el tronco un agujero de salida circular, como perforado con una broca de 4 mm.

Las larvas de P.undecimmaculata perjudican notablemente a los ciruelos provocándoles la muerte de ramas o, si la infestación progresa alcanzando el tronco principal, del árbol entero.

[foto Montserrat Porta y Jordi Badia]