Típula

Tipula oleracea

Tipula oleracea es la típula por excelencia, una de las especies de típula más frecuente en Cataluña. El nombre común típula se aplica a todos los dípteros nematóceros de la familia Tipulidae, que tienen todos la forma de un mosquito de gran tamaño con patas larguísimas que recuerdan a aquellas antenas telescópicas de los antiguos aparatos de TV portátiles y de radio; aunque no son mosquitos y en fase adulta no pican, ni disponen de piezas bucales adecuadas para alimentarse.

Tipula oleracea tiene un cuerpo de 25-30 mm de longitud y las patas notablemente más largas. Se identifica por su cuerpo bronceado con ligeros reflejos violáceos y sin ningún cinturón amarillo como en otras especies, y por las alas incoloras con unas venas gruesas paralelas al margen anterior y sin ninguna sufuxión. Los balancines que utiliza pata equilibrar el vuelo son muy aparentes. El abdomen de los ejemplares macho termina en una forma redondeada, mientras que el de las hembras -en la foto- termina en punta aguda.

Tipula oleracea realiza 2 generaciones por año, la primera con los adultos en primavera y la segunda a principios de otoño. Los adultos son atraídos por la luz, como tantas polillas.

Las larvas son vermiformes y de color grisáceo. En sus últimos estadios alcanzan 30-40 mm de longitud. Estas larvas viven en el suelo de praderas húmedas, céspedes y bosques de ribera alimentándose vorazmente de raíces i de materia orgánica en descomposición.

Tipula oleracea es una de las especies de típula que puede ser una plaga en un prado, con centenares de larvas por metro cuadrado de suelo infectado y pérdida notable de producción vegetal. A pesar del adjetivo específico oleracea, las larvas de Tipula oleracea no muestran predilección por la col ni por las plantas de la familia crucíferas, sino más bien por las gramíneas, entre las cuales por algunas cultivadas como el maíz.

[foto Jordi Badia]