



La esparraguera o esparraguera de huerto (Asparagus officinalis) es una hierba perenne que dispone de un rizoma corto enterrado del que cada primavera nacen varios turiones que se mantienen blancos mientras están bajo tierra y que, al ver la luz, se convierten en tallos verdes y arcuados que pueden superar el metro de altura. Al igual que la esparraguera silvestre (A.acutifolius), mucho más común que la de huerto, y como el rusco (Ruscus aculeatus), la esparraguera no posee hojas sino cladodios, ramificaciones verdes de crecimiento limitado y forma definida que realizan la función clorofílica. Los cladodios de la esparraguera son filiformes, de hasta 25 mm de longitud por menos de 1 mm de grosor, y nacen en haces alternos en las ramificaciones. La esparraguera es una planta dioica, con pies masculinos y pies femeninos. Las flores cuelgan de un pedicelo articulado de 1 cm que nace en la axila de las ramificaciones o de los haces de hojas. El perianto consta de 6 tépalos de color amarillo verdoso y, dependiendo de si el individuo es masculino o femenino, la flor tendrá 6 estambres o un gineceo constituido por 3 carpelos soldados. El fruto es una baya esférica de 5-6 mm de diámetro, inicialmente verde y finalmente roja.
La esparraguera es a la vez una planta cultivada en los huertos, pero sin tradición en la comarca de Bages donde sí se recogen los espárragos verdes silvestres, y una planta subespontánea o naturalizada en el Bages que de vez en cuando se encuentra en terrenos arenosos y húmedos de los valles. Los espárragos blancos de la esparraguera de huerto se han cosechado cuando todavía estaban enterrados. Los espárragos blancos se deterioran rápidamente tras la cosecha, por lo que se comercializan mayoritariamente en conserva. Los espárragos verdes y gruesos del mercado suelen ser también espárragos de esparraguera de huerto a los que se les ha permitido crecer en superficie, no producto de la esparraguera silvestre.
[fotos Jordi Badia]