Talas desmesuradas bajo líneas eléctricas

Una gran red de pasillos de vegetación escasa recorre el país cruzando territorios forestales o de vegetación arbustiva. El hecho se debe a que, desde el año 2000, la vegetación situada debajo de líneas eléctricas es cortada periódicamente con el objetivo de evitar que contacte con los cables eléctricos y pueda ser motivo de incendios forestales. En teoría, la acción es muy loable. Aunque, cuando se examina sobre el terreno, se aprecia que está faltada de toda lógica: a menudo los técnicos de las compañías eléctricas –que aseguran cumplir la ley, una ley a todas luces desmesurada- ordenan el allanamiento total, a veces desafiando grandes pendientes y sin tener en cuenta la relación entre la altura de los cables eléctricos y la altura máxima que puede alcanzar la vegetación talada.

Densos coscojares, que difícilmente superarán jamás los 2 metros de altura y que protegían de la erosión vertientes soleadas y rocosas, son talados periódicamente con el objetivo de proteger cables situados 8 metros sobre el suelo. El mismo trato reciben los romerales claros, de tan solo medio metro de altura, si se encuentran bajo las líneas eléctricas. Estos romerales son auténticos pioneros de las tierras más pobres, que en el mejor de los casos llegarían al metro y medio de altura.

Cortar periódicamente la vegetación leñosa debajo de las líneas eléctricas que, por la naturaleza de las plantas que la constituyen o por la calidad del suelo donde enraíza, nunca llegará ni a acercarse a los cables eléctricos que tiene encima, además de favorecer la erosión y de aumentar la inflamabilidad, facilita el paso de motos de trial, lo que agrava aún más la erosión.

Éste es un país de extremos; se pasa de tener cables eléctricos sin aislamiento entre el ramaje de los pinos a cortar matas de romero para proteger líneas de alta tensión.

En la imagen, un romeral en Súria con una cicatriz de erosión, de arriba a abajo, favorecida por las talas periódicas a las que está sometida por tener por encima una línea eléctrica. Es evidente que, por mucho que crezcan los romeros, nunca se acercarán siquiera a los cables. ¿Tiene algún sentido cortarlos?

[foto Florenci Vallès]