


El puente natural de Ca l’Escanyolit se encuentra en el municipio de Collsuspina (Moianès), en la cabecera del torrente de la Espina que más abajo se conocerá con los nombres de torrente de Santa Coloma, de Fontscalents y de La Fàbrega y, ya más crecido, como arroyo de Marfà o Golarda. El puente natural de Ca L’Escanyolit cruza el torrente de la Espina unos 800 metros al sur o aguas abajo de la gran masía del mismo nombre.
El puente natural de Ca L’Escanyolit es, lógicamente, el resultado de la erosión del torrente de la Espina sobre la roca. La roca es gris, dura y de origen marino de la edad del Bartoniense, pero no homogénea. Las circunstancias en los tiempos de la sedimentación originaron una roca carbonatada y arenosa y, sobre ella, una capa de caliza nodulosa derivada de un arrecife de coral. Con el tiempo, el torrente ha logrado atravesar la caliza nodulosa más compacta y resistente, y profundizar el terreno cortando un escalón de unos 8 metros de altura. Pero, curiosidades de la naturaleza, la regresión de la capa de caliza más dura no ha sido continua, sino que ha dejado delante un puente natural de 1 metro de ancho por 6 metros de longitud y sólo 40-50 cm de grosor, una pasarela elevada y esbelta constituida por la misma roca. El torrente se cuela y salta al vacío perimetrado entre las vertientes y el puente de roca.
La hondonada bajo el puente natural de Ca L’Escanyolit es húmeda y fresca. En ella se refugian algunas plantas nemorales muy raras en la comarca de Moianès y más aún en la de Bages.
Lamentablemente, un gran roble que crecía en la orilla derecha del torrente se tumbó con la mala fortuna de haber quedado apoyado sobre el puente. A pesar del obstáculo del tronco de roble, el puente puede cruzarse sin demasiado compromiso.
[fotos Montserrat Porta y Jordi Badia]