Alquequenje

Physalis alkekengi

El alquequenje (Physalis alkekengi) es una curiosa hierba perenne de la familia de las solanáceas que envuelve el fruto en un globo hinchado de color naranja o rojo, como si fuera un farolillo.

El alquequenje crece cada año hasta medio metro de altura mediante tallos débiles que precisan de otros soportes y que a menudo toman color vinoso. Las hojas poseen un pecíolo de hasta 4 cm y un limbo ovado de 6-10 cm de longitud por algo menos de anchura, terminado en punta aguda, con los márgenes y algo sinuoso debido a su extrema delgadez. Estas hojas nacen individuales en la parte baja del tallo, pero de la mitad hacia arriba salen por pares o en grupos de tres, aunque no opuestas sino geminadas, es decir vueltas hacia un mismo costado. En estas axilas de 2 o 3 hojas nacen también los pedúnculos florales de cerca de 1 cm, solitarios, débiles y curvados que dejan las flores y los frutos cabizbajos. Las flores tienen un cáliz pequeño que no anuncia su crecimiento posterior, una corola blanca simpétala con 5 lóbulos, 5 estambres cortos en el centro y un único pistilo con diversos primordios seminales. Florece en verano. Al fructificar, el cáliz crece transformándose en el vistoso envoltorio rojo e hinchado que protege el fruto, una baya del tamaño de un garbanzo y del mismo color rojo que el globo.

El alquequenje se distribuye de manera extensa en Cataluña, pero en todas partes es una planta rarísima que mantiene solo poblaciones pequeñas localizadas en lugares húmedos y protegidos. En la comarca de Bages, un grupito de alquequenjes ha sido encontrado en septiembre de 2017 en un rincón húmedo bajo zarzas en Marganell, en donde se han obtenido las imágenes. A pesar de que el alquequenje en fruto es extremadamente vistoso, la citación bibliográfica de Physalis alkekengi en el Bages anterior a ésta se remonta a una observación del botánico Àngel Sallent precisamente en Sallent y que Pío Font y Quer recoge en su Ensayo Fitotopográfico de Bages publicado en el 1914, más de 100 años atrás. ¡Feliz reencuentro!

La familia de las solanáceas destaca por su capacidad para producir y almacenar alcaloides muy tóxicos, como los de la belladona, del beleño y del estramonio, o adictivos como los del tabaco, aunque también existen plantas solanáceas con partes comestibles como son los tomates, las berenjenas y las patatas o picantes como los pimientos. El fruto del alquequenje contiene vitaminas A y C y carotenos que le dan el color rojo. Estos frutos rojos se utilizan en medicina popular como diuréticos y para disolver los cálculos renales, una acción farmacológica que, tratándose de una planta solanácea, podría tener buen fundamento. Las bayas secas y trituradas se toman a dosis pequeñas diarias, o bien se prepara con las bayas frescas el vino de alquequenje que se bebe también a chupitos. El vino de alquequenje se obtiene simplemente dejando macerar las bayas trituradas en un frasco de vino clarete tapado o, mejor aún, dejándolas fermentar conjuntamente con el mosto de uva.

[fotos Montserrat Porta y Jordi Badia]