


La boca de dragón (Antirrhinum majus) es una hierba robusta que destaca por el tamaño, abundancia y vistosidad de sus flores púrpuras.
La boca de dragón se clasifica actualmente en la familia Plantagináceas, pero hasta hace unos pocos años se clasificaba en las Escrofulariáceas, antes de que esta familia fuera dividida en tres.
La boca de dragón es una planta vivaz que puede superar el metro de altura. Sus hojas son simples, con limbo lanceolado estrecho de hasta 70 mm de longitud, atenuado en la base hacia un peciolo más largo cuanto más abajo en el tallo, con nervios arcuados más o menos paralelos y margen entero. La planta es mayoritariamente glabra, aunque pubescente en la sumidad, en particular en los cálices y en la cara externa de la corola. La floración primaveral de la boca de dragón es espectacular, por lo que es también una planta empleada en jardinería. La boca de dragón alza un racimo normalmente simple de 10-30 flores con pedúnculo muy corto, cáliz también pequeño y con lóbulos ovados, y una gran corola tubular y de simetría bilateral, de unos 40 mm. La corola está formada por dos labios cerrados en una forma que recuerda a una boca. El labio superior se proyecta hacia delante como una visera, mientras que el labio inferior forma una bolsa en la base y tres lóbulos redondeados que emergen por debajo de la línea de cierre con el labio superior. El fruto es una cápsula seca que recuerda la forma de bolsa de la corola y que se abre por dos orificios situados en la parte superior de la cara frontal para dispersar las pequeñas semillas.
Existen variantes con flores de color pálido que no hemos observado espontáneas en las comarcas de Bages y de Moianès.
La boca de dragón es una planta colonizadora de pedregales, paredes e incluso tejados.
[fotos Jordi Badia (1ª y 2ª) y Montserrat Porta (3ª)]