Cerraja menuda o cerraja tierna

Sonchus tenerrimus

La cerraja menuda o cerraja tierna (Sonchus tenerrimus) es una hierba de la familia Compuestas, débil y que, como tantas otras, forma capítulos amarillos de flores amarillas liguladas. Vive unos pocos años en terrenos baldíos, márgenes de caminos y entre las piedras de los muros.

Posee hojas pinnadas, casi completamente divididas en lóbulos estrechos con margen irregular, a menudo con el lóbulo terminal más largo que los laterales, el raquis ligeramente alado y un par de aurículas terminadas en punta aguda que envuelven el tallo.
Los capítulos se forman en el extremo de los tallos, levantados por pedúnculos de longitud desigual. Los capítulos son cilíndricos –sin la base ensanchada como en Sonchus oleraceus-, protegidos por brácteas triangulares también de longitud desigual. En la base de los capítulos jóvenes que aún no se han abierto se encuentra una pilosidad blanca, como una barba postiza, que facilita la identificación de la especie, aunque esta pilosidad tiende a perderse a medida que el capítulo envejece.

Su nombre popular en catalán «lletsó» alude al látex blanco que gotea de los tallos cortados.

La cerraja menuda es una planta muy común en ambientes humanizados en la comarca de Bages. Durante el Carnaval de Solsona, se cuelga un burro del campanario de la iglesia para que se coma la cerraja que crece a media pared.

En los huertos, en los márgenes de caminos y en los descampados de la Cataluña Central conviven 3 especies de cerraja (Sonchus sp.), las 3 muy comunes y consideradas malas hierbas: la cerraja menuda o tierna (S.tenerrimus), la cerraja común (S.oleraceus) y la cerraja cardoncha o cardo lechero (S.asper). Las cerrajas son hierbas anuales y bienales polimorfas que a la variabilidad individual suman aquella que proviene de las condiciones de crecimiento y del azar, por lo que hay que fijarse en el grosor de los tallos, en la forma de las hojas caulinares y de sus aurículas que abrazan el tallo (galería inferior), y en detalles de los capítulos o flores para identificarlas plenamente.

La cerraja menuda (S.tenerrimus) es la planta más pequeña, con tallos de diámetro inferior a 5 mm. Sus hojas caulinares tienen lóbulos estrechos y las aurículas que abrazan el tallo adoptan una forma vagamente de herradura o de cola de golondrina. Los capítulos, principalmente cuando están aún cerrados, suelen tener pilosidad blanca en la base, y las lígulas de las flores tienen color amarillo vivo.

La cerraja común (S.oleraceus) posee un tamaño medio, con tallos de entre 5 y 10 mm de diámetro. Sus hojas caulinares tienen lóbulos anchos, el terminal mayor que los laterales, con incisiones profundas en los márgenes y aurículas en forma de medialuna, con incisiones en el margen externo y con una punta aguda terminal. Las hojas y los tallos pueden tomar matiz de color granate. Los capítulos suelen tener forma de copa con la base ensanchada, y las lígulas de sus flores son de un amarillo vivo y tan largas como el receptáculo.

La cerraja cardoncha (S.asper) es la planta más robusta, con tallos de 10-20 mm de diámetro, fistulosos, que al romperse secretan látex blanco abundante. Las hojas son ligeramente espinescentes, más rígidas que las de las otras especies de cerraja, y con aurículas ampliamente redondeadas e incisas. Las lígulas de las flores son de un amarillo pálido y más cortas que el receptáculo del capítulo.

[fotos Jordi Badia]