Yesquero de chopo

Lenzites warnieri (= Cellulariella warnieri)

Lenzites warnieri (= Cellulariella warnieri) es un hongo lignícola que afecta principalmente árboles de ribera, particularmente a los chopos (Populus nigraPopulus x canadensis). Lenzites warnieri forma cuerpos fructíferos a menudo numerosos, superpuestos y en parte confluentes, de forma semicircular adheridos al tronco por un ancho tramo central. Inicialmente la seta es blanca, pero pasa a marrón oscuro al envejecer. Al crecer lentamente hasta llegar a unos 20 cm de diámetro, el centro queda marrón oscuro y el margen blanco. No tiene la consistencia dura de un yesquero que dura años, sino carnosa, aunque no lo suficiente para preguntarse si es comestible. En la cara inferior, la seta tiene láminas poligonales y bifurcadas, de color amarillo, más parecidas a crestas que a la láminas finas de una seta del orden Agaricales.

La filiación del género Lenzites es controvertida. Actualmente se clasifica en el orden Poliporales y la familia Poliporáceas, la de las setas con un himenio de poros, a pesar de presentar láminas. El himenio de poros grandes o más bien de pequeñas celdas poligonales de Scenidium nitidum que crece en troncos de encinas ilustra el probable camino evolutivo que han seguido las setas de la familia Poliporáceas, quien sabe en qué sentido, entre las especies con poros finos como Fomes fomentarius –el yesquero por excelencia- o Fomitopsis pinicola que crece en los troncos de los pinos y las especies con pseudo-láminas como Lenzites warnieri.

Una especie parecida a Lenzites warnieri és Lenzites betulina, el yesquero del abedul (Betula pendula), de menor tamaño.

Los cuerpos fructíferos de Lenzites warnieri aparecen abundantemente en otoño en los troncos que han colonizado y suelen perdurar hasta la primavera siguiente. Las imágenes 1ª, 2ª y 3ª corresponden a ejemplares observados en otoño de 2020 en tocones de chopos del Canadà (Populus x canadensis) al borde del camino entre el bosque de Suanya y el gorg Blau, en el valle de Rajadell, en la Anilla Verde de Manresa.

[fotos Montserrat Porta y Jordi Badia]